Un menú de dos o tres días debe ser saciante, fácil de preparar y adecuado para las condiciones de la ruta. Aquí proponemos un orden sencillo para planificarlo.

Alimentos para el camino
Elige comida que se conserve a la temperatura prevista. Las condiciones pueden cambiar al abrir el envase, así que lee la letra pequeña antes de comprar. Los cereales rápidos, las verduras secas, el pan crujiente, los frutos secos y los productos envasados suelen soportar mejor el viaje que las ensaladas caseras o la carne cruda. Decide cuándo abrirá el grupo cada paquete.
Prepara cada plato nuevo en casa con la olla de campamento. Mide el agua, el combustible y el tiempo de cocción. Así sabrás si un hornillo basta para el grupo y si cabe la ración común. Comprueba que los ingredientes secos se ablanden a tiempo: repetir la prueba en el campamento nocturno será más difícil.
Ejemplo para dos noches
Primer día
- Desayuno: en casa antes de salir.
- Almuerzo: pan plano o crujiente, paté en porciones que se conserve bien, una verdura firme y té.
- Cena: cuscús con verduras secas, especias y un poco de aceite vegetal.
El cuscús resulta práctico al llegar tarde porque consume poco combustible. Prepara los complementos de antemano para verter la mezcla en el agua medida. Si el grupo llega al anochecer, esta preparación reduce el tiempo junto al hornillo y conserva las raciones siguientes.
Segundo día
- Desayuno: copos de avena con leche en polvo, pasas y frutos secos.
- Almuerzo: pan plano con crema de frutos secos, una manzana u otra fruta resistente.
- Cena: copos de trigo sarraceno con verduras secas y un complemento proteico preparado.
Si quieres setas, usa una mezcla probada con un tiempo de cocción claro. Algunas setas secas requieren mucho remojo y cocción. Una compra improvisada puede dejar al grupo con una cena dura y una bombona vacía. Prueba el complemento en casa junto al plato principal.
Tercer día
- Desayuno: muesli con leche en polvo o repetir unas gachas que hayan funcionado.
- Almuerzo: pan crujiente, una ración reservada de crema para untar, frutos secos y fruta deshidratada.
- Cena: después del regreso, si así lo prevé el itinerario.
Alterna sabores y texturas para que la comida no canse. Lo dulce anima y lo salado suele apetecer tras varias horas caminando. Reparte las raciones diarias por la mañana. En una etapa larga, cada persona podrá tomar algo sin detener a todo el grupo.
Adapta el menú a las personas
Pregunta de antemano por alergias, restricciones médicas y alimentos que alguien no tolera. Etiqueta los platos, por ejemplo: «cena, sábado, cuatro raciones». La sal, el azúcar y la leche en polvo se parecen dentro de una bolsa. Si hay que cocinar con poca luz, una etiqueta grande facilitará encontrar los ingredientes.
Comprueba que haya agua para cocinar y beber en cada tramo. La comida seca solo ahorra peso inicial si la fuente está realmente disponible. Si un arroyo es estacional, dudoso o está seco, tendrás que llevar también el agua de cocción. Imagina el campamento junto a un cauce seco: la reserva debe cubrir tanto la cena como el agua para beber de todo el grupo. Contrasta las recetas con el plan de fuentes al preparar el menú.
Plan alternativo
Reserva una ración completa que pueda comerse fría si llueve, sopla mucho viento o falla el hornillo. El grupo podrá cenar aunque cocinar sea temporalmente imposible. Ajusta otra reserva para retrasos según la lejanía y las salidas a carretera.
Importante: cocina solo lo que el grupo vaya a comer al momento. Las sobras sin refrigeración segura se vuelven peligrosas aunque parezcan normales. No cuentes con las sobras de la cena como almuerzo del día siguiente. Los platos probados permiten calcular mejor la cantidad y el tiempo. Un menú sencillo aporta más tranquilidad que experimentar al anochecer.
Cómo empaquetar el menú
Guarda cada comida en una bolsa resistente e indica el día, el plato, las raciones y el volumen de agua. Escribe las instrucciones con letras grandes. Coloca el desayuno cerca de la parte superior de la mochila al anochecer para no vaciarla sobre suelo húmedo por la mañana. Ordenar los paquetes facilita compararlos con el horario.
Antes de salir, pesa los conjuntos diarios y compara las cargas. Repartir la comida simplifica la preparación y libera espacio de forma previsible. Divide un conjunto especialmente pesado según el resto del equipo. Guarda los residuos en una bolsa estanca y llévatelos de la ruta.









